viernes, 22 de enero de 2010

Breathe slow

Respira hondo y coge fuerza.

Siente como se llenan tus bosques de frescor... Aire gélido encarna tus mejillas al pasar. Inspira de nuevo. Ni un pensamiento más. Decisión sin vuelta atrás.

Un paso le sigue a otro, cada vez más rápido... El nonagésimo, ya con la fragilidad de las dudas, marca el final. Y ya no piensas en nada. No hay remordimientos de conciencia.

Eres tú, en estado puro y sintiendo eso a lo que llaman libertad.

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