la doncella suavemente se peina al sol.
Roza en la onda al nenúfar con su piel de arrebol
y entibia sus dos manos errantes y morosas
tendiendo hacia el ocaso sus transparentes rosas.
Una onda inocente recorre en emoción
su piel: es que una flauta toca un absurdo son.



























Oh! Irene, te has unido al mundo blogger xDD
ResponderEliminarJajaja
Te quierooooooooo =)
jajja siii tiitaa :D
ResponderEliminarMOlaaa